Las redes sociales son el
principal motivo para conectarse a Internet de los usuarios y al mismo
tiempo para las empresas es muy
atractivo el escaparate para dar a conocer productos y servicios.
Por otro lado el uso masivo de
estas plataformas pueden plantear amenazas bien contra la información personal
del usuario, su propia identidad, o el descrédito ante los demás; por todo ello
se necesitaría una ley de internet que actualmente no existe debido a lo cual
se necesitan normas que den solución a las tensiones jurídicas que puedan
desencadenarse; quién administra un foro, blog o página web, debe saber que si
su contenido o comentarios vulnera derechos de un tercero puede ser
responsable; hay jurisprudencia del Tribunal Supremo (sentencia 773/2009 y
72/2011) en estos casos si conocían la ilegalidad de los contenidos a través de
un acto judicial.
La nueva jurisprudencia traslada
la responsabilidad de la licitud o ilicitud de un contenido, no al usuario, si
no al titular de la web, a quién se le presupone capacidad para enjuiciar la
legalidad, de los contenidos que aporten sus usuarios.
A toda la masa crítica de
información y opiniones que circula en Internet se ha llamado últimamente
reputación en línea, muy de moda entre los técnicos de marketing. La gestión y
control de la reputación en línea ORM ( online reputation management) es fundamental
con vistas al posicionamiento de una compañía, marca o persona en el mercado.
La opinión de los usuarios es un
arma muy poderosa, de promoción empresarial cuando es positiva, pero
devastadora cuando es negativa y en este caso hay que adoptar dos tipos de
medidas, unas que llevan a cabo las agencias de comunicación y marketing
mejorando el producto y su exposición al exterior y otra que se utiliza en el
sector legal.
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