jueves, 24 de septiembre de 2015

Realismo mágico

La realidad aumentada constituye un nuevo paradigma en la experiencia de usuario y la apertura de un nuevo mercado aún no explotado basado en una nueva sociedad hiperconectada.

La realidad aumentada minimiza la distancia entre pensamiento y acción y optimiza el resultado de nuestras decisiones, ya que nos aporta una información relevante en el momento oportuno, ahorrándonos tiempo y errores. Esta tecnología comienza a hacerse un hueco en la industria a causa de los múltiples beneficios que supone. La realidad aumentada no sólo crea mejores y más sofisticadas experiencias para el usuario, si no que le aporta soluciones e infinitas posibilidades. Desde información al instante para realizar una compra, hasta asistentes virtuales para probar productos (ropa, gafas, bisutería, etc.) pasando por una gama de aplicaciones que aportan al usuario una experiencia sorprendente que se traduce en ventas o en información relevante para las empresas.


El término fue acuñado por el investigador Tom Caudell en los años 90 para definir una tecnología que combinando lo real con lo virtual proporciona al usuario una mayor comprensión del mundo.   Su estructura es simple,  un conjunto de dispositivos que añaden información virtual a la información física ya existente. A través de nuestro smartphone la realidad aumentada nos muestra datos útiles para ese momento y lugar. El usuario desde su ubicación puede conocer todo lo que le rodea, como la distancia de la cafetería más cercana, la altura de un edificio, nombre del arquitecto, etc. La realidad aumentada difumina la frontera entre el mundo real y virtual descubriendo una nueva dimensión en la forma en que interactuamos con el entorno. Se diferencia de la virtual en que no sustituye a la realidad física, si no que la mezcla con los datos informáticos del mundo real.

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